Dime cómo te vas de tu empresa y te diré cuál es tu futuro

Visto en Expansion.com

Lo único que no abandona nunca un profesional es su marca personal. Cuando te vas de tu empresa, la forma de despedirte te perseguirá en otros trabajos y determinará tu futuro laboral hasta donde no te imaginas.

Hay muchas formas de dejar el trabajo y la propia empresa. La presentadora de la cadena de televisión Russia Today (RT) en Washington, Liz Wahl, decidió irse en directo , asegurando que no podía formar parte de un canal que "encubre" las acciones del Gobierno presidido por Vladímir Putin en Ucrania.Hay muchas formas de dejar el trabajo y la propia empresa. La presentadora de la cadena de televisión Russia Today (RT) en Washington, Liz Wahl, decidió irse en directo , asegurando que no podía formar parte de un canal que “encubre” las acciones del Gobierno presidido por Vladímir Putin en Ucrania.
No te sientas un bicho raro por buscar empleo desde el que tienes. Hay miles de empleados que, como tú, rastrean un nuevo trabajo, y no se trata de una actividad tan extraña o inusual como puedes pensar. Es una postura no sólo propia de los descontentos con su empresa, su trabajo o su jefe… Lo verdaderamente importante aquí es que sepas gestionar adecuadamente tu propia imagen, ante tu superior y tus colegas de trabajo, con la precaución de no bajar tu rendimiento y el desempeño. En estos casos, no es lo mismo mantener en secreto que buscas empleo, a que tu jefe esté al tanto de tu búsqueda. Las implicaciones personales y profesionales son distintas si, a pesar de no haberlo comunicado, tu superior se entera. Lo deseable sería que tuvieras la confianza suficiente con quien te manda para analizar el momento del ciclo de carrera en el que te encuentras y determinar cuáles son tus expectativas de desarrollo. Si decides irte… o te echan Pero una cosa es analizar la posibilidad de irse, tanteando oportunidades, y otra bien distinta es marcharse, con la decisión meditada. La forma de salir de tu empresa no puede tomarse a la ligera. Es una cuestión que nunca debes descuidar, porque tiene mucha importancia para tu futuro profesional.

Saber salir de una compañía es mucho más difícil que saber entrar, y tiene graves consecuencias


Paco Muro, presidente de Otto Walter en España, explica que “ya sea por una salida voluntaria, por una reestructuración de un departamento entero o incluso por un despido individual, saber marcharse con elegancia y sin mácula es algo que hay que tener presente y hay que trabajar. En la dificultad emocional que supone salir de una organización el cuerpo pide desahogarse y soltar todo eso que uno tuvo que callar cuando estaba atado a la compañía. Sin embargo, es mucho más eficaz mantener la cabeza fría y concentrarse en dejar la huella adecuada para que favorezca cualquier circunstancia que se pueda presentar en el futuro”. Protege tu marca Saber salir bien de una empresa o de un trabajo es mucho más difícil que saber entrar. Vivian Acosta, socia de Norman Broadbent, cree que “uno debe irse muy bien de su compañía aunque haya sido maltratado. Lo único que no abandona un profesional es su marca personal, y hoy no puedes esconder nada. Si te vas mal, la consecuencia inmediata es el primer impacto que provoca en tu marca y en las empresas a las que luego puedes incorporarte. De manera que hasta el último día hay que estar al cien por cien, y conviene marcharse incluso con gratitud”.

Muro recomienda que te ofrezcas a ayudar a traspasar todos tus temas a quien te sustituya: “Trabaja como nunca, con entusiasmo y hasta el último minuto. Esto es algo que siempre sorprenderá positivamente a todos y dejará una huella de profesionalidad impecable. Aprovecha esos días para reforzar contactos internos y evita a toda costa la tentación de contar tu historia a todos. La decisión está tomada, así que lo único que queda por decir es ‘ya hemos cerrado el acuerdo de salida y estoy bien, pensando en el futuro’. Sea o no cierto, es mejor mostrar esa actitud, porque el victimismo no genera buena influencia y hay que tener siempre presente que estás en plena campaña de márketing personal”.

El presidente de Otto Walter insiste en que “hay que ser práctico. Desde el instante en que se decide abandonar, el primer trabajo es dejar la mejor huella posible en todos los posibles. Sal de la empresa sin dejar malos rollos, despídete con elegancia y cortesía, incluso del que te comunicó tu despido. La alternativa que supone salir despotricando, generar conflicto y montar un número sólo te cerrará puertas, dejará mala influencia y te imposibilitará mantener un contacto útil para el futuro”.

Muro coincide en que la nueva compañía a la que vas probablemente pida referencias sobre ti, puede que algún directivo conozca a alguien de la empresa que dejas… “Una vez que ya es irrevocable la marcha, hay que marcarse el objetivo personal, y profesional, de salir por la puerta grande. Son muchísimos los que gestionan este momento de forma deplorable, sin ser conscientes de las consecuencias, y se fabrican un problema para su futuro inmediato. El mundo es un pañuelo y el jefe que dejas atrás hoy mañana puede ser tu cliente, el que ofrezca referencias sobre ti o vuelva a ser tu superior. Como ayuda para que tu cabeza actúe con inteligencia estratégica, imagínate que en los próximos días conseguir el trabajo de tu vida va a depender de que tus exjefes y excompañeros den una buena referencia sobre ti, y que en el nuevo puesto tu antigua empresa van a ser tus clientes, con los que tendrás que trabajar e interactuar”.

Vivian Acosta añade que esas malas referencias “contaminan cualquier proceso de búsqueda y, evidentemente, tienen consecuencias funestas para tu carrera profesional”. ‘Síndrome de Coriolano’ Lo más prudente es no hacer descalificaciones o denuncias como reacción. Denostar a tu empresa anterior lleva a que no puedas ser considerado candidato de confianza por futuras compañías. Esto recibe el nombre de ‘Síndrome de Coriolano’ –un general romano del siglo V a.C. que traicionó a la República uniéndose a los volscos, a los que luego traicionó también para volver a Roma, y que murió asesinado por ellos– en el mundo de las organizaciones. El síndrome consiste en ser desleal con tu institución; creerse en posesión de la verdad; no escuchar la opinión ajena; no adaptarse a nuevas realidades y al cambio que implican; o no aprender de la experiencia.

Por todo esto, Paco Muro recomienda que, “por muy mal que se portaran en la empresa anterior, en ésta te estás construyendo tu imagen y prestigio, y entrar criticando a los anteriores nunca es un buen comienzo”.

Ante todo, lo primero que debes saber es si estás seguro de lo que haces. Nunca te empeñes en aquello para lo que claramente no estás dotado, ni en un negocio que no te gusta y del que no sabes nada.

Analiza si eres capaz de adaptar tus modelos de trabajo, propios de una organización tradicional, a lamentalidad ‘start up’ que te exige la nueva compañía; revisa tu credibilidad de cara a los inversores y a quienes te sigan en tu nuevo proyecto, que son los socios, empleados y clientes.

Antes de cambiar radicalmente debes estar seguro de cuáles son tus debilidades y tus fortalezas. Argumenta antes de embarcarte en esa aventura profesional si tu nuevo negocio podrá poner en valor tus habilidades y capacidasdes.

Tú solo no podrás hacerlo todo. Resulta fundamental que te plantees si eres capaz de reunir al equipo adecuado, porque ahí estará gran parte del éxito de tu nuevo proyecto, sin olvidar que esa capacidad de reclutar, unir y gestionar será un argumento determinante para los inversores que se acerquen a ti.

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